martes, 13 de agosto de 2013

~Cap. 5~ Escocia

 
 
- Siempre hay una persona a tu lado que nunca te deja caer, te ayuda a encontrar la solución a casi todos tus problemas, no te abandona, y aunque lo haga, sabes que aún está ahí, para ti...


Julio, 1954...
Me encontraba en el asiento trasero del auto de mis padres, observando una vieja foto de mi abuela cuando era adolescente. No pude evitar sonreír y pensar lo bella que era.

"tu abuelo nunca pudo resistirse a sus encantos", solía decir mi madre y después ambas reíamos.

Mi familia tenía algo diferente pues, todos habían encontrado a su pareja ideal.Sé que es algo imposible, pero ayuda saber que en mi familia creemos demasiado en el "amor verdadero" y ponemos todas las esperanzas en encontrar a esa persona con quien pasar el resto de nuestras vidas. Mi abuela es de las personas más admirables de todas, y mi heroína, pues ha sido un ejemplo de fortaleza, amabilidad y sobre todo de amor. Jamás había visto nada igual, y no lo digo porque sea mi abuela, sino que su historia de como conoció a mi abuelo ha sido digna de admirar. Mi madre me dijo que las mujeres de su familia estamos destinadas a amar incondicionalmente, y que cuando encontramos al hombre indicado, jamás lo dejamos ir. Pasó con mi madre, mi abuela y el resto de las generaciones pasadas. Escuchar eso me hizo sentir paz, pues, me ayudaba mucho saber que algún día encontraré a alguien que sólo me amará a mi, y que nunca me lastimará...

Mi madre me despertó cuando llegamos a la puerta de la casa de mi abuela. Gracias a que el sueño me venció, el trayecto hasta ahí se me hizo bastante corto y sólo pude sonreír al bajar del auto. Mi abuela estaba muy enferma, por eso lo improvisado de nuestra visita, pero aún así, yo sabía que ella estaría bien, debía estarlo, por mi madre, por mi.
Mi padre había recibido días atrás un paquete de emergencia por parte de ella, donde decía que deseaba vernos, pues, teníamos mucho tiempo de no visitarla, y era cierto, pero ahora estamos aquí, con ella. En aquel paquete venía la llave de su  casa, así que no fue necesario tocar el timbre. Tomé mi bolso de mano y mi padre se ofreció a bajar todo el equipaje mientras mi madre y yo entrábamos a la casa.
En silencio pasamos al living, junto al sofá preferido de mi abuelo. No pude evitar sonreír con melancolía pero sabía que él aun seguía aquí.
Abuela:- desde su habitación en el segundo piso- Clair? Steven?- sonaba preocupada.
Sonreí y miré a mi madre.
Mamá: anda, ve, yo ayudaré a tu padre.
Sin más, corrí escaleras arriba y entré precipitadamente a su habitación. Me detuve en el umbral de la puerta mirándola. Sonrió.
Abigail: Oh, mi niña! cuanto te he extrañado!- extendió sus brazos para que yo cayera en ellos. Era tan agradable volver a verla. Su cabello, que un día llegó a ser de un rubio tan lindo, ahora caía color plata sobre sus hombros. Vestía un camisón de algodón blanco y su sonrisa resaltaba sin precedentes. Sus ojos seguían siendo tan profundos y de un verde con matices en café.
Cuando veníamos de visita parecía como si los años no pasaran en ella desde que nací pero, a excepción de ahora, se veía bastante cambiada, en su rostro el cansancio era notorio además el brillo que siempre había en su ojos ya no estaba... pero entendía el por qué. El motivo de este viaje: ella estaba enferma y quería vernos. Sin tomar en cuenta todos sus cambios, seguía siendo hermosa. Me alejé un poco y tomé su mano.
:- yo también te extrañe- sonreí. Habíamos pasado tanto tiempo abrazadas que mis padres terminaron de bajar el equipaje del auto y ya estaban en la habitación dirigiéndose a mi abuela.
Mi madre se acercó rápidamente y la abrazó. Me alejé mientras se saludaban y comenzaban una conversación. Mi abuela me hizo una seña de que me acercara y así lo hice. Me recosté a un lado de ella y me rodeó con un brazo.
Seguimos platicando por horas, en las cuales, muchas veces, la atención caía sobre mí, en la escuela y mis lecciones de piano. Hablaron sobre la empresa de mi padre y la cafetería de mi madre. En una ocasión mi madre, con preocupación, preguntó por su salud. La vi dudar pero, después de unos segundos de debatirse interiormente, contestó con tranquilidad.
Abigail: estoy... bien- la miró significativamente y mi madre bajó la mirada, asintiendo.

Unos golpes de nudillos en la puerta de entrada hicieron despertarme de mi pacífico sueño,
había dormido al lado de mi abuela ya que ella me lo había pedido. Los insistentes golpes en la puerta no cesaban por lo que decidí bajar. Al llegar me encontré a mi padre agradeciendo a un señor un poco grande, casi tan grande como la abuela. Cerró la puerta después de uno segundos y se dirigía a la cocina.
:- quien era? -pregunté pues nosotros no conocíamos a nadie en ese lugar.
Steven: sabías que tu abuela es muy amada por todos aquí?- dijo riendo y no evité hacer lo mismo.
:- era de esperarse. Es una excelente persona.- sonreí.
Steven: por supuesto que si.
:- donde está mamá?
Steven: preparando el desayuno, vamos- pasó un brazo por mis hombros y juntos fuimos a la cocina.
Mi madre preparaba una comida especial para mi abuela mientras yo la ayudaba a terminar con la que sería para nosotros. Al terminar, todos subimos los cubiertos, platos y vasos para desayunar junto a la abuela. Era genial volver a hacer eso de nuevo.
La conversación se hizo presente al instante pero ahora se trataba de mejores temas. Juntos recordamos los viejos tiempos, aquellos en los que mi abuelo aún seguía con nosotros, y reímos de lo bien que la pasábamos en esa época.
Terminamos y decidimos ir a darnos una ducha. Fui al cuarto que una vez fue mio en las vacaciones de verano. De los 6 a los 9 años, pasé con mis abuelos una semana completa ahí. Ellos me habían dado la habitación para que estuviera cómoda y me dejaron decorarla como quisiera. Amaba dibujar, era uno de mis pasatiempos favoritos además de tocar el piano y leer, así que decidí dejar volar mi imaginación. Aún seguía igual, como siempre lo dejaba, y sabía que mi abuela lo conservaba para mí. Mi maleta descansaba sobre la cama, decidí usar uno de mis vestidos favoritos, arreglé mi cabello con un listón a juego con mi ropa y decidí volver con la abuela.
La ayudé a tomar su medicamento y me pidió tomar una flores de su jardín.
Abigail: toma las rosas blancas, son mis favoritas.- sonrió- necesito algo que de vida a este lugar además de ti,querida.
Sonreí y asentí. En silencio baje las escaleras y me encontré a mi madre hablando por teléfono, al parecer las personas seguían preguntando por la salud de mi abuela, con una expresión bastante... angustiada? bueno, tal vez no estuvieran preguntando por mi abuela, pero si no era así, entonces... con quien hablaría?
Escuchó mis pasos acercarse a ella e inmediatamente forzó una sonrisa. Estaba confundida. Mi madre jamás se había comportado así, ocultando lo que realmente piensa o siente, pero al parecer hoy era a excepción.
Mamá: se lo agradezco mucho - intentó sonreír.- lo haré, lo prometo.- suspiró y colgó.
:- acercándome- pasa algo?
Mamá: nada,cielo.- me miró dulcemente.- tu abuela está despierta?
:- si, ya tomó el medicamento. Con quien hablabas? - no estaba dispuesta a dejarlo así. Su actitud no era normal.
Mamá: era el doctor Rider.- la miré pero sabía que esa sería la única respuesta que tendría de su parte en este asunto.
:- de acuerdo.- me dirigí al jardín.
Vaya sorpresa me llevé al ver lo genial que era! mi abuela llevaba días en cama pero el jardín estaba tan bien cuidado que parecía como si alguien estuviera cuidándolo por ella. Encontré el rosal y comencé a tomar con delicadeza las rosas. Ahora sabía por qué eran las favoritas de mi abuela. Sentada en el césped tomé unos segundos para tomar aire fresco. Sonó el timbre. Una vez, dos. Decidí levantarme e ir pues suponía que mamá estaba arriba. Creí que era mi padre pero, no. Habían tres chicos conversando distraidamente.
Todos me miraron sorprendidos y extrañados. Uno de ellos, supuse que sería el mayor,  llevaba en sus manos algo que no distinguí. Sonreí amablemente.
:- puedo ayudarlos en algo?- alcé una de mis cejas, divertida, ya que ninguno había cambiado de expresión.
Se miraron entre sí, los mayores, entrecerraron los ojos, y el más pequeño me sonrió alegre.
Chico:- aclarando su garganta- lo siento, soy... vecino de la señora Abigail, me llamo Stanley. Puedo preguntar  cómo se encuentra ella?- dijo preocupado.
:- oh, ella está bien, un poco cansada tal vez, pero bien.- sonreí.- se recuperará pronto.
Entre ellos intercambiaron una seria mirada.
Stanley: me... me alegro.- intentó sonreír. Qué le pasa a todos ahora que tienen que fingir estar alegres? hay una epidemia de la cual no me enteré?!- todos esperamos lo mismo.

silencio.

Stanley: bueno pues, mi madre me pidió que le entregara esto a la señora Abigail.- acercó el plato a mi.- son galletas de coco, sus favoritas.- sonrió.
:- vaya! sé que le encantarán pero... no quisieras entregarlas tu mismo?- dije amablemente-
así puedes preguntarle tu mismo como está.- alcé mi ceja. No quería ser grosera pero comenzaba a extrañarme el comportamiento de todos.
Stanley: pues - miró a los demás- creo que sí.- sonrió de lado.
:- de acuerdo.- sonreí amablemente. - siganme.
Pasaron y yo cerré la puerta. Comencé a caminar hacia las escaleras, con ellos a pocos pasos detrás de mi. Cuando llegamos, entreabrí la puerta.
:- abuela, tienes vista.- dije bajo.
Abigail: de quien se trata, querida?.- preguntó extrañada.
Abrí por completo la puerta y me alejé unos pasos para dejar a la vista a los invitados. Mi abuela sonrió alegremente y sus ojos se cristalizaron.
Abigail: mis niños! vengan acá.- extendió los brazos y se acercaron para caer en ellos.
Chicos: Abigail!.- sonrieron.
Mi madre miraba la escena con cientos de sentimientos mezclados en sus rostro, alegría, extrañeza y tristeza, todos combinados para dejarme confundida. Stanley le entregó a la abuela las galletas e inmediatamente sus ojos brillaron. Todos reímos por su expresión.
Abigail: no tiene nada de malo emocionarse por esto.- tomó una galleta.- además que son exquisitas! felicita de nuevo a tu madre por mi, hijo.- sonrió.
La abuela comenzó a platicar con ellos y me incluía en los temas de vez en cuando. Los minutos pasaron y recordé que había dejado las rosas en el jardín. Sabía que si no iba por ellas pronto, se marchitarían, y no quería que eso pasara.
Me disculpé con ellos y bajé rápidamente. Para mi suerte, las flores aún se encontraban en perfectas condiciones. Fui a la cocina que, justamente daba hacia el jardín, y tomé uno de los floreros que mi abuela tenía sin ocupar. Puse agua y después, con cuidado, hice un pequeño arreglo, coloqué el listón que sujetaba mi cabello alrededor del florero haciendo un moño, fui al living por mis pinturas y regresé a la cocina a seguir con mi arreglo. Unas flores surgían de debajo del pincel. Me absorbía tanto esto que no me di cuenta cuando alguien entró a la cocina.
X: hola...- parecía nervioso. Alcé la vista y lo vi...
:- hola.- sonreí.
Chico: vaya! eso es lindo.- decía sorprendido.
:-gracias. Sólo... jugaba.- reí.
Chico: pues eso no parece juego. Es como... una obra de arte en un florero.- hizo una voz rara y no pude evitar reír.
:- bueno, si tu lo dices, creo que lo creeré.- sonreí.
Chico: a ella le encantará.- entrecerró los ojos y una sonrisa leve se dibujó en sus labios.
:- sucede algo, verdad? - fruncí el ceño- en todo el día las personas me han mirado igual y no entiendo por qué. Ocultan algo, pero nadie me dice nada.- bajé la mirada.
Chico: puedo preguntarte algo?- asentí- cuantos años tienes? - dijo curioso.
:- 12... por qué?- lo miré extrañada.
Chico: por nada.- suspiró.- me alegra que ahora estés con tu abuela. Se nota cuanto la quieres.- sonrió dulcemente.
:- Es mi segunda madre.- reí y él hizo lo mismo.
Continuamos conversando de cosas sin sentido durante unos minutos más. Él era bastante gracioso, no paraba de reír todo el tiempo, y las historias que me contaba eran muy interesantes. Hubo una historia que me gustó en especial... era de fantasía pero aún así sonaba tan real cuando salía de sus labios.
Estábamos tan absortos en nuestra conversación que no nos dimos cuenta del tiempo. Stanley y aquella chica que los acompañaba, llegaron a la cocina y de inmediato se acercaron a nosotros.
Stanley: te estuvimos esperando todo el tiempo y no llegaste, Winnie.- rió junto con la chica y aquel niño al lado de mi los fulminó con la mirada.
Hasta ese momento no me había dado cuenta que no sabía su nombre... Winnie, vaya! era extraño pero me gustaba.
Chica: déjalo, Stan. Sabes bien que fue mejor que no estuviera ahí.- dijo seria.
Winnie y yo los miramos extrañados pero después ella le dirigió una significativa mirada y él compredió todo, aunque yo no.
Estaba a punto de preguntar pero ellos cambiaron rápidamente de tema. Ahora, Stanley y Leila, según dijo ella, habían tomado asiento en la mesa junto a nosotros mientras me preguntaban cosas sin sentido. De nuevo comenzamos con nuevos temas y así pasaron un par de horas, en las cuales, seguía sin dejar de reír. Ellos si que eran graciosos.
Después de un tiempo mi madre llegó con nosotros y los invitó a merendar. Lucía tan triste que era como si hubiera llorado... algo malo pasaba, y tenía que saberlo. Inmediatamente se negaron y dijeron que debían irse. Mi madre lo aceptó pero alejó a Stanley de nosotros y  lo llevó unos segundos al jardín.
Conversaban tranquilamente mientras nosotros sólo mirábamos extrañados la escena. Después de unos minutos regresaron y mi madre de nuevo había llorado. Estoy cansada de no saber que pasa!
Stanley: debemos irnos.- miró a sus primos y ellos asintieron.
Mamá y yo los acompañamos a la puerta. La abracé, a pesar de no saber que tenía, quería hacerla sentir mejor.
Stanley: puedo pedirle algo, señora?- dijo dudoso.
Mamá: claro, querido.- intentó sonreír.
Stanley: le importaría si invitamos a su hija  a venir con nosotros mañana?- me sorprendí pero no dije nada.
Mamá: por mí está bien pero, que dices, Jenna?.- me miró.
:- a donde vamos?- dije extrañada.
Stanley: iremos con mis padres a la bahía sango. Es un buen lugar para divertirse.- sonrió y los demás hicieron lo mismo.
:- pues, no lo sé.- dudaba en ir.
Mamá: cielo, creo que deberías acompañarlos. Nosotros debemos llevar a tu abuela con el doctor Rider y no quisiéramos que te quedaras sola en casa. Ellos te cuidarán bien, verdad?.- los miró y asintieron.
Leila: vamos! por favor.- me suplicó.
:- está bien.- sonreí
Lo tenía planeado. Mañana sabré la verdad. Era el momento perfecto para convencer a los chicos de que me dijeran que sucedía. Pero de algo estaba segura... no podía ser nada bueno. Debo saber que es... si o si.


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Aaaaaaww :3 he aquí su capítulo.
Tengo algo que decirles :s creo que el siguiente capítulo estará algo  :/  no quiero que suceda pero debe pasar. Esta semana tuve mucha inspiración y decidí hacerlo así de largo ^-^ espero no les moleste o les desagrade :x y les pido por favor que recomienden el fic si les gusta.
Si acaso lo estan leyendo pero no tienen una cuenta en blogger o simplemente no tienen tiempo de comentar, les pido que me den su  opinión aquí abajo en las reacciones del cap. de verdad necesito saber que piensan sobre este intento de fic :3
Por último sólo me queda decirles cuanto los aprecio y los quiero! :D

                                                        Con Cariño,
                                                                            Cynthia Lennon x3




domingo, 23 de junio de 2013

~Cap. 4~ El Festival






-Todos buscamos un lugar en el cual podamos sentirnos seguros. Un lugar que guarde nuestros más profundos secretos,que nos vea crecer con el tiempo. Y yo, lo encontré...  


En el calendario, que se encontraba en el estudio de mi padre, marcaba los días que faltaban con un pequeño dibujo. Esta vez decidí imitar el cielo que aparece en una de las obras que vi hoy con mi madre en la exposición de arte en Londres. Decidí hacerlo pues era de noche y siempre hacía algo con respecto a lo que vivía. Sólo quedaban unos días más...

Mi madre y yo compraríamos un hermoso vestido para el festival. Era una fiesta casual así que no hacía falta tomarnos demasiado tiempo buscando.
Caminábamos tranquilamente observando tiendas mientras comíamos un helado, cuando ahí, a un par de metros más, se encontraba un preciosos vestido. Mi madre dijo que era perfecto para mí, y sin más, entramos.
Louise:- sonriendo al llegar- Clair! que gusto volver a verte.
Mamá: Lo mismo digo- rió- cómo has estado, querida?
Louise: bastante bien. Pero, vaya! - me miró asombrada- acaso eres tú, Melody?
:- sonreí- hola, Louise.
Louise: No puedo creer lo mucho que has crecido. Ese viaje a Italia si que te hizo cambiar.-reímos. Oh, Italia! Mis padres me llevaron a festejar mi octavo cumpleaños ahí y fue lo mejor que me pudo pasar. Habían sido las dos mejores semanas de mi vida- y bueno, que se les ofrece, chicas.
Mamá: El vestido del aparador es hermoso. Podrías mostrarle a Melly uno de su talla?
Louise: por supuesto. Vamos, linda. -me dijo.
Caminamos hacia los vestidos y comenzó a buscar el indicado.Una señora pasó detrás de mí y sonrió.
Señora: Ese vestido es perfecto para ti, querida.
Sonreí y ella continuó buscando atuendos, a pesar de que llevaba consigo una gran pila de trajes en sus manos. Louise  me entregó el vestido y caminé hacia los probadores. No tuve dificultad al ponérmelo y realmente se veía hermoso. Al salir me dirigí a la plataforma que estaba rodeada de espejos y me miré.  
Señora: Lo vez?, tenía razón.- pasó detrás de mí y sonrió. - te vez hermosa.
:-reí- gracias.
Señora: anda, ve a mostrarle a tu madre lo bella que te ves.- dio media vuelta  y volvió a los probadores.
Caminé hacia mi madre que veía un precioso vestido blanco. Me acerqué y la abracé por detrás
Mamá:- me miró-  Oh, te ves hermosa, linda! sin duda, es ideal para ti.- sonrió.
Louise: Estoy de acuerdo contigo.
:-sonrojándome- gracias- miré a mi alrededor intentando encontrar cualquier cosa para desviar la atención de mi.- ese es lindo - le dije a mi madre y sonreí.- deberías probártelo. 
Mamá: Oh, no. Sólo veníamos a...
:- aun así, creo que deberías buscar uno. - sonreí.
Mamá:- indecisa- no lo sé.
Louise: Vamos, Clair. Tengo el perfecto para ti.
La arrastró por toda la tienda, mirando y entregando vestidos, fue hasta los probadores con 6 atuendos diferentes. Me sonrió como una niña pequeña y yo le devolví el gesto con una mirada que decía "anda, toma tu tiempo", mientras reía ligeramente. Cuando entró yo suspiré y comencé a mirar bolsos que estaban en un aparador.
X: ya no, por favor, tía Mimi!- dijo un niño mientras, sentado en los pequeños sofás blancos, cubría su rostro con ambas manos y apoyaba sus codos en sus piernas.
Señora: Una mujer siempre debe vestir elegante, y para eso se necesita tiempo, querido.- decía apurada y regresaba a los probadores.
Esa señora era la misma que me había elogiado por mi vestido. Mimi. La respuesta que le dio a aquel niño se me hizo bastante razonable, pero él parecía no entenderlo. Era lógico, los hombres no comprendían la mentalidad femenina.
Señor: Ella tiene razón - sonrió. Esa mirada la he visto antes. Es la misma con la que mi padre mira a mamá. Él debía de ser el esposo de Mimi.- pero aún así, sigue sin gustarme esto de las compras.- hizo una mueca de lo más graciosa y no pude evitar reír leve. Me miró.- oh, veo que no somos los únicos que están obligados a esperar- rió- a ti también te torturan, pequeña?- negué con mi cabeza- bueno, entonces, que te parece si vienes acá y nos explicas que hacer para no aburrirnos.- señaló el lugar vacío al lado del niño. 
Me acerqué con paso seguro y me senté.
:- no es nada aburrido... para mí- reí y el señor sonrió. 
Niño: tío George, por qué simplemente no vamos por un helado?- dijo suplicante- te aseguro que cuando regresemos ella todavía no saldrá de ahí-.replicó malhumorado y señaló con su cabeza la entrada por la que habían pasado mi madre y la señora Mimi.Él parecía incómodo con mi presencia, y no pude evitar sentirme mal.
Señor: Podríamos hacerlo pero... te imaginas como se pondría?- dijo preocupado y aquel niño abrió los ojos con temor. Yo sólo quedé en silencio atemorizada.- que les parece si les muestro algo?- dijo con un brillo en la mirada. Sólo asentimos.
Llevó su mano al bolso de su pantalón y sacó un pequeño objeto. Al principio no estaba segura de que era pero, cuando abrió su mano, pude ver que se trataba de una armónica. Mi padre y yo habíamos jugado un par de veces con ella. Eso me hizo reír.
Señor: sabes tocarla, pequeña?- asentí nerviosa.- por qué no nos muestras un poco?- sonrió y me extendió la armónica.
La tomé, respiré profundo y comencé a tocar aquella melodía que había improvisado con mi padre. Recuerdo aún ese día, sentados en la mesa del jardín un día soleado con pastelillos y té, uno de los mejores recuerdos. Al finalizar reí un poco y se la devolví. Aquel niño me miró con intriga y yo sólo pude mirarlo.
Señor: vaya! eres talentosa.- sonrió.- ahora es tu turno, hijo.-el niño la tomó y, mientras reíamos todos, se distinguía una graciosa melodía.
Así pasaron los minutos y las personas que entraban en la tienda sólo podían mirarnos y sonreír. Todo iba genial, el Tío George, como me había pedido lo llamase, era increíble, y ese niño, con los minutos, fue cambiando su actitud hasta convertirla en alegría, lo cual, me hacía sentir bien. Al llegar mi madre a donde estábamos, agradeció con mucha educación al igual que yo, y nos dirigimos a pagar aquellos vestidos que llevaríamos. Justo antes de salir, despedí con mi mano al Tío George y a aquel niño, cuando recordé que no sabía su nombre, pero era demasiado tarde para preguntar pues, habíamos salido de la tienda.
A la noche, justo después de que llegara mi padre, le mostramos nuestras compras y nos hizo modelarlas. Reímos mucho en ese momento porque mi padre hacía caras graciosas cuando miraba lo hermosa que se veía mi madre.
 
Un par de días después acompañé a mi madre a la cafetería por la mañana. Estaba un poco aburrida así que cerré mis ojos por un momento, recordando uno de los muchos sueños en el lago que tenía cuando era más pequeña. Al abrir mis ojos me di cuenta de que me había quedado dormida pero, recuerdo mi sueño. Estaba en una especie de jardín con grandes árboles y flores, a mi lado aquel chico, que siempre me acompañaba en mis aventuras en el lago, me tomaba de la mano mientras caminábamos. Llegamos hasta una banca, alejada de todo y todos, como si fuera sólo para él y para mí, y simplemente, nos sentamos. No hicimos nada más que sólo permanecer ahí, en silencio, mirando como los rayos de sol tocaban suavemente el césped a nuestros pies mientras me recostaba en su pecho y rodeaba con un brazo mis hombros. Después de tantos años ese sueño volvía a mí para hacerme recordar lo maravillosas que eran esas aventuras junto a él, y  sin más, me di cuenta de que no quería olvidar eso. Tenía que hacer algo para que se quedaran los recuerdos cerca de mí. Salí corriendo hacia mi mochila que colgaba de un perchero al fondo de la cafetería y tomé mi cuaderno especial y mis lápices. Regresé a la mesa donde se encontraba mi leche con miel y comencé a dibujar.
Así pasó toda la mañana hasta que era hora de irnos  a casa para prepararnos. Mi padre ya nos esperaba así que, me duché rápidamente y coloqué el vestido que días atrás había comprado con mi madre. Minutos después estábamos todos listos así que nos dirigimos caminando hacia Strawberry Field. Hoy sería la fiesta que se llevaba a cabo cada verano en los jardines. Era mi momento preferido del verano.
Mis padres tomaban mis manos mientras observábamos a la banda del Ejército de Salvación. Mi padre me cargó en sus brazos para ver mejor y después continuamos nuestro camino. Justo delante de nosotros se encontraba un niño que extrañamente me parecía familiar. Este saltaba de arriba a bajo y gritaba agitado.
Niño: Mimi, vamos. Vamos a llegar tarde.- suplicaba mientras intentaba no salir corriendo.
Sólo pudimos reír por esto y es que, en realidad, amábamos el festival. Creo recordar a ese niño... claro! es el mismo que estaba en la tienda aquel día y ella es la señora que tan amablemente me alagó. Sonreí y entré con mis padres a Strawberry Field, donde todo era perfecto. Había música, dulces, y niños con su familia disfrutando ese hermoso día. Mi madre había donado los postres, así que todas las personas se acercaban a felicitarla. A lo lejos vi llegar a los Kingsley, y por supuesto, a Keyla, corrí y nos saludamos como siempre. Nuestros padres se sentaron juntos en una mesa donde conversaban y nos cuidaban, mientras tanto Key y yo jugábamos con los demás niños a cualquier cosa.
Era un día perfecto hasta que caí rendida. Ya no quería jugar más pero Keyla no quería descansar, así que  decidí buscar un lugar bajo un árbol para sentarme unos momentos. Cuando al fin lo encontré, descubrí que había un pequeño camino totalmente cubierto de hojas varias. Mi curiosidad superó a mi cansancio y comencé a descubrir a donde me llevarían. Metros más lejos intentaba encontrar cualquier cosa para ubicar el camino de regreso, un árbol diferente a los demás, unas pequeñas flores junto a aquella rama extraña, entre otras tantas que permitieron que no me perdiera. Estaba a punto de dar marcha atrás y regresar con mis padres, pues parecía imposible encontrar algo más que no fueran árboles y hojas. Hasta que la vi....
Ahí, a un par de metros, estaba una banca vieja rodeada de flores y árboles que formaban un pequeño prado alrededor de ella. Era totalmente pacífica. Perfecta para tal vez tomar una siesta, pero recordé que mis padres se preocuparían mucho si volviera a desaparecer así que, gracias a un collar de pequeñas esferas color perla, marqué el lugar por donde había venido. Cada pocos árboles enterraba una esfera a un centímetro  de la superficie, justo para verla cuando volviera a regresar. Eso sólo serviría por un par de veces mientras observara claramente el camino hasta ese lugar mágico. Esperaba que eso funcionara, y  si no, volvería a buscarlo.
No estaba segura de como había llegado de nuevo a ese árbol que al principio me pareció buena idea para descansar. Dejé una última esfera bajo aquel árbol y después me dirigí por un pastelillo esperando que nadie hubiera notado mi ausencia. Y al parecer, así era, pues, al llegar con mis padres, me recibieron alegremente. Pasó el resto del día hasta que era hora de irnos a casa, no sin antes prometer a la señora Pitts que volveríamos al día siguiente a ayudar con la limpieza.
Cuando llegamos a casa, subimos directamente a nuestras habitaciones exhaustos. Me coloqué la pijama y desempaqué las cosas que había guardado esta mañana en mi mochila. Al sacar mi cuaderno vi que se encontraba en la página en la que había hecho el dibujo de mi sueño y ni yo misma lo podía creer...... era el mismo lugar que encontré en Strawberry Field.
Aún no estoy segura si fue coincidencia o si realmente algo extraño sucedía conmigo pero lo que si es seguro... nunca lo habría descubierto de no ser por ese Festival que tanto me encantaba.
 
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Hola! regresé, y ahora con una buena noticia :D  se acabaron los capítulos en los que no pasa nada interesante .____. y se vienen unos que, según mi mejor amiga y su estricta crítica, son especialmente buenos. Así que sólo espero que ustedes piensen lo mismo :B
Mil gracias por leerme! se que esto no empezó bien pero sé que les encantará en el futuro >u< cuidense mucho! C:
 
                                            Con Cariño,
                                                                 Cynthia Lennon x3

 
 


martes, 21 de mayo de 2013

~Cap. 3~ Primer Día




-Siempre recordamos el primer día, ya sea por motivos buenos o malos, y yo... lo recuerdo por una razón en especial...


Julio, 1947...

Había pasado un año.Y jamás volví a verlo.
Me encontraba dibujando en mi habitación, mientras mi padre tenía visita en el living, tarareaba la canción de cuna que apenas hace poco mi madre dejó de cantarme. Distraidamente fui trazando una hoja con mis crayones, y sin darme cuenta, terminé dibujando al pequeño mirlo que se encontraba en la ventana de mi habitación y firmé el dibujo en la esquina derecha inferior.
Minutos después, mi madre tocó a mi puerta, avisando que la visita se había marchado,y observando con especial atención mi "obra de arte".
Mamá: Te gusta dibujar, cielo?
:- Sí, mucho- bajé la mirada- aunque no lo haga bien- reí.
Mamá: te gustaría acompañarme a un lugar en donde hay cientos de dibujos?
:- sonreí - claro!
Mamá: de acuerdo, pero ahora, vamos! hay algo que debemos hablar, tu padre y yo, contigo.
Asentí.Ella adelanta su camino mientras yo limpio y guardo. Una vez que lo he dejado todo en mi pequeña mesa de noche, me dispongo a seguir a mi madre.No sin antes mirar aquel dibujo que tanto me hace sonreír, y que ahora estaba en mi pared como un agradable regalo.Dibujo que John entregó en mis manos el día que lo vi en casa de los Kingsley. Y no es nada más ni nada menos que uno de mí, sosteniendo a mi pony y al algodón de azúcar. Tenía cierto punto cómico, pero era bueno, muy bueno.

Esa tarde recibimos visitas por parte de los Kingsley. Keyla, aquella niña que tan dulcemente había aceptado ser mi mejor amiga, llegaba con una gran sonrisa.


Nos reunimos en el living. Aquella charla tan importante con mis padres, el tío Adam y la tía Sarah era sobre nuestros estudios, que, según dijeron, comenzarían dentro de pocos días. Esta noticia cayó alarmante para mí en un principio, aunque no para Key, pero después de unos minutos, no podía estar más impaciente por comenzar pues ella y yo compartiriamos curso en la misma escuela. Creo que eso fue lo que evitó que corriera a mi habitación y me escondiera debajo de la cama. 
Ver a mi amiga así me hizo darme cuenta de que no me gustaba verla mal. Y entonces recordé aquel día...

La tía Sarah y ella habían llegado a tomar el té a casa, días después de nuestra visita, pero no me dirigía la palabra y en su rostro había señales de lágrimas. Preocupada, intentaba descubrir que le ocurría. Amablemente la invité a mi habitación a jugar pero ella desvió su mirada hacia otro lado. Triste, di media vuelta y subí sola. Minutos después llegó, y sin decir palabra, observó aquel dibujo que ese tierno niño había hecho para encontrarme. Suspiró con resignación y preguntó quien me lo había dado. Yo, feliz de que me hablara de nuevo, le conté todo, desde la feria en Blackpool hasta el encuentro en la acera de su casa. Ella escuchó atentamente, haciendo pequeños comentarios, pero su triste mirada aun no desaparecía. Cunado terminé, comenzó a contarme otra historia sobre ella y un niño que había llegado a un par cuadras más de su casa. Su nombre era John. Sorprendida escuché lo que me decía. A ella le gustaba John, esa fue la causa de que aquel día, en su casa, estuviera tan callada. Me dolió saber que ese silencio fue por mi culpa, así que le pedí una disculpa, y al parecer, todo se arregló.

Desde ese día no hemos vuelto a pelear, ni hemos mencionado a John, aunque yo no lo había olvidado por completo...


Me desperté demasiado temprano aquel día, algo en mi pecho no me permitía descansar más, me emocionaba el hecho de que sería mi primer día en  Stockton Wood Road Primary School. Corrí a la habitación de mis padres, abrí su puerta y subí a su cama mientras comenzaba a saltar en ella.
:-Despierten, por favor! Es mi primer día!- no se movían así que, me acerqué a ellos y besé sus mejillas- despierten...- lentamente abrieron los ojos.
Papá: Vaya! su primer día de clases. Mi preciosa niña ya es grande- sonrío triste y mi mamá acarició su cabello.
Mamá: Algún día tienen que crecer- me miró y sonrió con alegría- vamos a vestirte para que vayas de lo más linda, querida!
:- está bien...- bajé de la cama con cuidado y mi mamá me ofreció su mano.
Cuando llegamos a mi habitación tomó mi uniforme, prolijamente planchado, y me ayudó a vestirme. Dejó mi cabello suelto, pero colocó un lindo listón rojo en él.
Mamá: Iré a preparar el desayuno, linda. Termina de ponerte los zapatos y baja pronto. No quiero que llegues tarde.- acarició mi mejilla y después de besar mi frente, salió de mi habitación.
Llegué a la cocina y en la mesa estaba mi cereal favorito, junto con un vaso de jugo.
Papá: ven a desayunar, pequeña. Tienes que estar fuerte hoy.
Mi madre se sentó junto a nosotros y desayunamos. Después de terminar, subí a cepillarme los dientes. Cuando bajé, mis padres me esperaban en la puerta. Me acerqué y mi madre me colocó el abrigo. Después papá puso mi pequeña mochila en mis hombros y tomándome de la mano, salimos de casa para subir al auto. Me puse el cinturón,al igual que mis padres, y nos dirigimos al colegio.
Al llegar a la entrada vimos cómo, de un auto continuo al nuestros, bajaba Keyla. Sonreí, pues, estaba feliz de que conocería a alguien al menos en este día. Ella corrió hacia mí y nos abrazamos cómo si no nos hubiéramos visto en semanas, y en realidad así era, ya que, había ido a visitar a su familia en Australia. Estábamos sonrientes y con la emoción en el rostro.
Tío Adam: Buenos Días, Steven- estrechó su mano- hola Clair- besó la de ella y mis padres saludaban de la misma forma.
Mamá: Oh, Sarah. No te llena de emoción todo esto?- tenía lágrimas a punto de caer por sus mejillas.
Tía Sarah: Claro que sí! por la mañana no paraba de llorar mientras ayudaba a vestirla.
Tío Adam: será bastante raro no tenerla durante unas horas. Todo lo hacemos juntos, pero ahora, eso es menos posible.- miró a mi padre.
Papá: Lo sé, querido amigo, pero debemos aceptar lo que pasa- nos miró a Keyla y a mí- y lo que pasa es que nuestras niñas están creciendo.- sonrío.
Todos: Lamentablemente- rieron de sí mismos. Sonó el timbre que indicaba el comienzo de nuestra nueva etapa, en la que, diéramos todo de nosotras para construir el mejor de los futuros.
Cada una se dirigió con sus padres. Al llegar con ellos sonreí ampliamente y los abracé. Los extrañaría, claro, pero tal como ellos lo dicen, teníamos que tomar nuestro propio camino. Y ese, comenzaba ahora. Miré a Keyla y suspiré. Ella lloraba suavemente pero sonreía. Sabía que pensaba lo mismo que yo.
:-acercándome- juntas?
Keyla: Siempre.
Caminamos mientras otros niños nos veían. Key estaba algo nerviosa pero yo me encontraba bastante bien. Llamaron a los niños de primer ingreso al patio principal. Después, uno a uno, nos fueron nombrando para asignarnos un aula. Dijeron mi nombre y , abrazando fuertemente a Keyla, con paso seguro caminé hacia mis nuevos compañeros que ya esperaban ansiosos. Minutos después, veía como ella se ponía nerviosa y me miraba. Intentaba calmarla, pero yo también estaba preocupada, era tan tímida que hasta su posición lo demostraba. La llamaron, y asustada, me miró. Cerré los ojos, rogando por un milagro. Entonces el director dijo: " Aula C". Su mirada se iluminó y, corriendo, se acercó a mí y me abrazó. Esa era mi aula.
La mañana pasó, y nosotras, ya teníamos nuevas amigas. Una de ellas, Beatrice, fue la primera a la que conocimos. Era bastante simpática y ayudó a Keyla a ser más abierta con las personas. Sin duda, una de las mejores personas que he conocido a lo largo de mi vida.

Los meses pasaron y los cambios también. En pocas semanas ya teníamos más conocimiento sobre la vida. Llevábamos una clase especial, que era mi favorita, pues, siempre nos llevaban al jardín y nos daban la lección al aire libre. Después de las instrucciones nos hacían dibujar algo relacionado con el tema visto, y eso era lo que más me encantaba.
En una ocasión, llevaron a dos grupos a la misma hora al jardín.Uno contiguo al otro, y a nosotras nos tocó justo en la línea invisible que los dividía. Keyla y yo nos encontrábamos en la fila media del grupo, mientras que Beatrice, que ya era como otra hermana más, se encontraba dos filas más adelante. Nos encontrábamos dibujando la parte posterior del colegio, ya que, en pocos días sería el aniversario de su fundación y toda la escuela mostraría sus obras en una exposición. Keyla, dándome un pequeño codazo, me señaló a Beatrice, que platicaba alegremente con un niño mientras ambos intentaban concentrarse en su trabajo, sólo pude sonreí a esto, y escuché como mi amiga rió.
Ese día, minutos antes de la salida, nos acercamos a platicar y sacamos el tema de la hora de arte. Beatrice se sonrojó al mencionarlo pues, ahora Key y yo sabíamos la razón por la que no estuvo con nosotros en el receso. Ella tenía novio. Aquel pequeño ,con el que había estado conversando un par de horas atrás, era ahora su novio. Eso nos hizo reír a las tres hasta la hora de salida.

Lo mejor que me pudo pasar cuando era pequeña  fue conocer a esas personas que me hacían sonreír todo el tiempo. Sin duda alguna, Beatrice había formado parte de ese grupo al que clasifico como "los jamás olvidados". Ella es la razón de que recuerde mi primer día con una sonrisa siempre.

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Hola chicas! ^-^ Aquí estoy yo con otro de mis tiernos capítulos xD sé que probablemente ya se cansaron de leer esto .___. pero el lado bueno es que sólo tendrán que soportarme otro capi más así y después se vendrá un pequeño... drama? si! drama! :D bueno, esta semana tengo un examen muuuuy importante y tenía planeado subir el otro cap. (casi terminado) el viernes, pero el estudio absorbe mi tiempo y me es imposible publicarlo esta semana. Así que decidí hacerles una promesa :O ... publicaré la próxima semana, sin falta. Les prometo dar todo de mí para que lo disfruten! les juró que lo siento mucho! que estén bien! ^-^

                                                                       
                                                              Con Cariño,
                                                                                      Cynthia Lennon x3







 

viernes, 26 de abril de 2013

~Cap. 2~Alguien Especial





-Aún escucho las palabras de mi madre... palabras sobre ese "alguien especial" que hacía cambiar tu mundo.Aunque nunca mencionó lo dificíl que es encontrarlo y retenerlo...




Soñar con un hombre no era apropiado para mi edad, pero aun así el sueño del lago se hacía una costumbre agradable. Nunca ocurría lo mismo. Siempre había una aventura diferente aguardándonos a ambos.
:- Podemos descansar aquí?, por favor!
-De acuerdo, pero solo será un momento. Tenemos que llegar a la cima- sonrió
:- Es raro… yo ya te dije mi nombre, pero tú no me has dicho el tuyo.- lo miré con suspicacia.
- Averígualo- rió.
Abrí mis ojos. Otro hermoso sueño para agregar a mi lista.Tenía que haber una forma de saber más sobre él, pues, hasta ahora mis únicos descubrimientos eran que le gustaba una música bastante rara que una vez me enseñó y su peinado se inspiraba en otra persona.

Seguí en mi gran cama, tratando de averiguar si aquel chico sería real o no.Y algo en mí me dijo que tendría que esperar un tiempo para descubrirlo.

Tocaron la puerta de mi habitación y era mi madre, que esperaba estuviera ya despierta.
Mamá:-acercándose a mí-vamos, te prepararé el desayuno.
Aun con mi pijama,tomé la mano de mi madre y juntas salimos de mi habitación.Mientras bajamos le pregunté por mi padre y respondió que lo habían llamado del trabajo por asuntos importantes.Es así como llegamos a la cocina,donde me senté en una de las sillas y observé como mi madre preparaba el desayuno.

Adoraba verla así.Tan alegre y tranquila.Apesar de mi corta edad,yo sabía que mi madre vivía feliz de ser quién era.Y lo comprendí,en ese momento,que quería tener una vida como la de ella,tener a personas que siempre estuvieran conmigo.Ser,toda mi vida,feliz.
Mi madre se dio cuenta de que la miraba con interés y me preguntó por qué.Dije lo que había estado pensado, ella solo rió levemente, y dijo que así sería.Que encontraría a "ese alguien" que me quisiera de la forma que mi padre la quería a ella.Él sería diferente a todos los demás,lucharía por mí siempre, sin importar nada...y que cuando llegara el momento de conocerlo,lo sabría, pues,sería especial.
:-y como sabré que es él?- mi curiosidad aumentaba con cada palabra suya.
Mamá:lo sentirás aquí-señaló mi corazón- y aquí- hizo cosquillas en mi estómago.
:-riendo-pero por qué aquí?-aparté sus manos.
Mamá:porque sientes algo así como cosquillas- sonrió.
:-tu las sentiste cuando conociste a papá?
Mamá:fue algo más que eso...algo...más fuerte.Y me dí cuenta,en ese momento, que él era ese alguién.-suspiró feliz-pero aun no debes preocuparte por eso.Cuando seas mayor,lo descubrirás.
Lo pensé un tiempo...me imaginaba como sería. Algo más fuerte que las cosquillas? como era eso posible?.Unos unos minutos después colocó nuestros platos en la mesa y comenzamos a desayunar tranquilamente.En mi cabeza aun corría la idea de saber quién era esa persona,si estaríamos juntos o si,simplemente,jamás lo encontraría.
Mamá:-mirándome extrañada- estás inusualmente callada, linda.Te encuentras bien?...-sonó el teléfono-... ahora vuelvo.-se puso de pie.
Suspiré.Sabía que mi mamá se preocupaba porque creciera,y ahora más,por nuestra charla.Intenté parecer normal mientras me obligaba a comer,y era imposible,no podía dejar de pensar.Cuando regresó estaba sonriente.Traté de parecer normal.Y al parecer si lo logré.
:-era papá?
Mamá:No,era Sarah, es esposa de un amigo de tu padre.-tomó asiento- nos ha invitado a merendar por la tarde-sonrió.
:-Está bien- comí otro bocado.
Mamá:terminando tu desayuno irás a ducharte y prepararte.Iremos a la cafetería por pastelillos.Te parece bien?
:-genial-reí.Yo amaba los pastelillos.Pero aun así, debía pensar en algo, pues, sería una reunión adulta y tal vez un poco aburrida...tal vez...- puedo llevar a mi pony?- la miré con ojos suplicantes.
Mamá:claro que sí,cielo! a la pequeña Keyla le encantará.
¿Keyla?¿habría otra niña en la reunión? ah, esta tarde me parecía increíble ahora. Conocería a alguien nuevo.Me gustaba conocer a niños de mi edad, y más si  podía llegar a tener una amistad.Como John...
Terminamos el desayuno en silencio y subimos a nuestras habitaciones.Me duché sola y al salir, mi madre había colocado la ropa que usaría,un vestido verde bajo con pequeñas flores blancas, un sweater y mis zapatos blancos.Me vestí demasiado aprisa pues estaba ansiosa de ir a casa de los Kingsley.Cuando terminé,tomé mi cepillo y el listón que se encontraban en mi tocador.Al llegar a la habitación de mi madre,y después de tocar a su puerta,me dí cuenta de que aún no estaba lista. Llevaba una bata blanca y se encontraba sentada frente a espejo de su tocador.Me señaló que me acercara,y cuando lo hice,comenzó a cepillar mi cabello colocando el listón blanco al finalizar.
Mamá:Espérame abajo,querida.No tardo más, lo prometo-sonrió.
:-de acuerdo.
Estaba a punto de bajar pero regresé corriendo a mi habitación y tomé al pony que descansaba sobre mi cama.Fue hasta entonces que me dirigí a las escaleras.Cuando llegué al living me senté en uno de los sofás pero una luz me cegó.Y era el reflejo de uno de los rayos de sol sobre una pequeña pieza de plata en el piano de papá.Dejando a mi pony en el sofá, me acerqué al piano.Había visto cientos de veces a mi padre tocarlo, y me encantaba, pues lo hacía demasiado bien.Solía sentarme a su lado, y era tanto mi interés que aprendí algunas de las partes que tocaba.
Posé mis dedos sobre las teclas y algo inexplicable ocurrió.Era una sensación extraña,como si ya hubiera tocado antes,aunque jamás lo había hecho. Toqué una...dos...tres... y de pronto me encontré jugando, como si fuera una gran pianista frente a su público, con todas las miradas sobre mi, y yo, con una expresión seria,centrada en la melodía.Comencé a reír por mi tonto juego pero seguí tocando.
No escuché cuando mi madre llegó al living.Un golpe en el suelo fue lo que me avisó de su llegada. La miré,esperando alguna llamada de atención, pero solo vi asombro en su rostro. Aquella cosa que hizo ruido en el suelo fue uno de sus libros más amados.Rápidamente lo tomé y se lo entregué,disculpándome.
Mamá:-hija...-me miraba con ojos muy abiertos-no tienes que disculparte.Eso fue hermoso!-sus ojos se cristalizaron y me tomó en sus brazos- tienes que mostrárselo a tu padre! se llenará de alegría.
Sonreímos.Entonces bajé de sus brazos y nos dirigimos hacia la florería, de donde llevaríamos un precioso presente a los Kingsley.Había cientos de flores,tanta, que el aroma era abrumador y mi madre me dejó elegir el arreglo.Busqué,y al fin,ví uno.Justo al final del aparador.Era demasiado sencillo pero hermoso, así que, no dudamos en llevarlo.Nos dirigimos a la cafetería,donde Sandy tenía preparado el pedido de mamá.Es así que salimos a casa de los Kingsley,no sin antes ser elogiadas por Mary,pues creo,íbamos demasiado elegantes.En mis manos llevaba el pequeño arreglo floral y a mi pony, mientras que mi madre tenía los partelillos. Charlábamos sobre cualquier cosa y siempre una persona nos detenía para saludarnos.Llegamos a la cerca de la entrada y la señora Kingsley,una mujer joven y hermosa, nos esperaba en la puerta.
Sra. Kingsley: Clair!- apresuró su paso acercándose a mi madre y dejandonos ver a una pequeña niña que estaba detrás de ella.
Mamá: Sarah, gracias por la invitación- la señora Kingsley abrió la cerca y abrazó a mamá.Nos invitó a pasar.
Sra. Kingsey: Nosotros debemos agradecer que hayan venido, verdad, linda?- dijo a la niña que sonriente nos veía.Ella solo asintió y bajó la mirada sonrojada.
Mamá: Vaya! esa es la pequeña Key?- sonrió- que hermosa te haz puesto, querida.- hizo un ademán con sus manos para que Keyla se acercara, y cuando estuvo frente a ella, le dió un suave abrazo.Sonrió.
Sra. Kingsley: Y que hay de tí, Melly! tan sólo mírate! estás preciosa.
:-gracias señora Kingsley- dije educadamente y entregué el arreglo floral en sus manos.
Sra. Kingsley: Oh! vamos! dime tía Sarah, querida-rió- vaya! éstas son las flores más hermosas que he visto jamás! gracias, linda.Puedo darte un abrazo?- extendió los brazos,caminé aprisa y la abracé.
Mamá: Melody, linda, ella es Keyla.-le dió un pequeño empujón para que se acerará a mí, pues se veía demasiado tímida.
:-alegremente- hola. Me llamo Melody- sonreí.
Keyla.Hola.- bajó la mirada.Creo que le doy miedo.
:-te asusté?- abrí desmesuradamente mis ojos.
Keyla:-sonriendo- no.
:-suspiré aliviada- te gustaría jugar conmigo?- le mostré a mi pony.
Keyla: Que lindo es.-lo acarició- yo tengo uno, solo que el mío es de diferente color.Quieres verlo?- sus ojos brillaron de emoción.
:-Claro.- sonreí.
Tía Sarah: Excelente.Hija, muéstrale a Melly tu habitación mientras nosotras preparamos la merienda.- Keyla asintió y entramos a la casa.
Ya dentro, nos dirigimos a su habitación, que, realmente era gigante.Creo que me hubiera perdido en ella si no es por Key, que me mostró cada parte y cada muñeco que tenía.Después de un rato de jugar en su habitación,Keyla sugirió que saliéramos al jardín delantero y fingiéramos tomar el té con sus tazas de juguete.Yo, feliz,acepté, y al bajar, vimos como nuestras madres conversaban animadamente en el living. Después de pedir permiso salimos al jardín y tomamos asiento en una banca. Keyla sugirió pedir un poco de leche y galletas a su madre para que el juego fuera más real. Entró a la casa y yo me quedé ahí esperándola, observando a personas caminar por las calles.
Señora:deprisa,querido. Se hará tarde- caminaba apresurada mientras, cada pocos segundos miraba a sus espaldas.- Dios! niño! deja eso!- regañaba.
x: Ya voy, tía mimi.
Señora: Date prisa.- pasó justo enfrete, por la acera de la casa Kingsley.- buenas tardes, querida.- me saludó amablemente.
:-Buenas tardes.-sonreí.
Señora:rápido, John!- gritó de nuevo.
Miré atenta como un niño aparecía caminando lentamente con algo en sus manos. Sorprendida y emocionada, no pude evitar sonreír ampliamente.Era John. Me acerqué a la cerca justo cuando el pasaba, pero no me miró.Entonces salí a la calle y grité su nombre. Él, por su parte, giró rápidamente y cuando me miró, sonrió de la forma en que yo lo hacía. Regresó, y cuando estaba a un par de pasos, se detuvo.
John:-emocionado- Melly?- asentí alegre de que me recordara.Fue ahí que hizo algo que no me esperaba...
Corrió la poca distancia que nos separaba y me abrazó fuertemente.Al principio no le correspondí, pues estaba sorprendida, pero terminé abrazándolo igual.
John: lo siento.Prometí buscarte cuando regresara y así fue pero no sé donde es tu casa.
Me separé de él e intenté calmarlo pues se veía realmente culpable.
:-descuida. Ya cumpliste tu promesa.-sonreí.
John:Traté de encontrarte.Ahora vivo en casa de mi tía, pero mi mamá vendrá pronto por mí. De todos modos, le he pedido a ella que me ayude a encontrate. Todos los días hemos paseado por las calles buscándote.- eso me conmovió y mis ojos se cristalizaron.
:- Yo también cumplí mi promesa y te esperé.
John:sí...-sonriendo- aquí vives?
:-no. Aquí viven los amigos de mis padres.
Él me miraba de una forma extraña, comos si hubiera creído que no nos volveríamos a ver, y,sinceramente, también yo lo creía así. Estaba a punto de decirme algo cuando su tía, preocupada, le llamó en voz de grito.Ambos nos exaltamos y él rápidamente se despidió de mí. De nuevo, volvió a besar mi mejilla, pero esta vez, no hizo ninguna promesa.Se limitó a mirarme traviesamente para después reír y alejarse, no sin antes dejar algo en mi mano.
Igual que la vez anterior, lo miré alejarse hasta perderlo de vista.
No sé cuanto tiempo estuve ahí.La voz de mi padre, llegando al lado del señor Kingsley,me sacó de mi ensoñación. Extrañado me preguntó que hacia afuera de la casa, y sonriendo, le dije que esperaba a que llegara, mintiéndole y ocultando aquella cosa que John había dejado en mi mano. Pero lo hice porque recordé la expresión de temor por parte de mi madre,tiempo atrás,cuando conversamos, y sabía que si le decía mi padre que había estado platicando con un niño, tal vez, su expresión sería peor que la de mamá. Sonrió, me presentó con el señor Kingsley, y tomándome en sus brazos entramos a la casa. Justo en la puerta estaba Keyla, con una expresión seria. Su padre,al igual que el mío, la abrazó.

El resto de la tarde pasó sin sucesos fuera de lo normal.La comida fue deliciosa y las conversaciones agradables. Agradecí que Key no estuviera enojada, al parecer su seriedad sólo duró cinco minutos. Jugamos y reímos. Después de comer los pastelillos que mi madre y yo llevamos, nos despedímos y regresamos a casa.En el camino, mi madre le decía a papá que había algo importante que quería mostrarle, y, apenas pasamos la entrada de la casa, mi madre me apresuró al living.La miré nerviosa.Me dedicó una sonrisa alentadora mientras mi padre nos veía extrañado.Suspiré profundamente y tomé asiento frente al piano. Intenté hacer lo mismo que por la tarde: dejarme llevar.Comencé tocando las notas que había aprendido de mi padre, para finalizar con mi tonto juego de pianista.Reí, pues realmente me gustaba.Al terminar tomé aire, y observando a mi padre temerosa,ví que su expresión fue la misma que la de mi madre tiempo atrás. Me tomó en sus brazos, con los ojos cristalizados, y me dijo lo que cualquier hijo espera escuchar de sus padres alguna vez, el que estén orgullosos de mí.
Desde ese día mi padre se propuso algo.Y nunca rompió aquella promesa que me hizo.
Esa promesa que se refería a enseñar como expresarme por medio de la música.Como plasmar mis sentimientos en melodías.Como hablar un lenguaje diferente al de los demás gracias a la música.Esa promesa, que ha quedado conmigo siempre.

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Hola? O-O espero y me recuerden D:
Hace 2 meses que no publicaba y me sentí culpable u.u pues creo que elegí el peor momento para comenzar con la historia  .___. aún así, me propuse algo y lo cumpliré. Este fic no se quedará inconcluso C:
Además, no saben lo difícil que es escribir esto para mí.Y perdón si las decepciono con estos capítulos tan aburridos pero les juro que tienen algo importante que ver en el futuro y cuando eso suceda, será genial. Bueno, al menos espero que eso piensen xD
De verdad agradezco tanto a las nuevas seguidoras por confiar en mí. Esto lo haré por ustedes. Gracias a toooooodas! ^-^
                                                                                 
                                                                                   
                                                                              Con Cariño,
                                                                                                            
                                                                                                 Cynthia Lennon x3

martes, 5 de marzo de 2013

PRIMERA PARTE






                                                          


                          ..•.¸¸•´¯`•.¸¸.ஐ Sentimientos Ocultos ஐ..•.¸¸•´¯`•.¸¸.




















lunes, 18 de febrero de 2013

~ Cap. 1~ Blackpool


 
 
 
-Esa es una historia larga de contar pero interesante de escuchar…

 
Era 15 de Julio de 1946.Al despertar, lo primero que vi fue a mis padres sonriendo. Mi papá tenía un pequeño pastel en sus manos y mi mamá un gran regalo en las suyas. Ese día era mi cumpleaños número 4.

Mamá: Feliz cumpleaños, cielo.- me abrazó fuerte y me dio el regalo. Sonreí.

Papá:-levantándome de la cama en brazos- Oh! mi pequeña niña! Feliz cumpleaños, querida.- besó mi mejilla.

:- Gracias! Los quiero mucho!

Mamá: no abrirás tu regalo?

Ah! Que emoción! Que será? Es una caja demasiado grande, casi tan grande como yo. Quito con cuidado la envoltura, trato de no cortarme con el papel… y esto… es… mi nueva muñeca! La había visto con mi madre  hace unos días y me gustó tanto que me la regaló por mi cumpleaños!

:- Ah! está lindísima! muchas gracias!

Mamá: De nada, cielo.-besó mi frente.

Papá: No creas que me olvidé de tu regalo pequeña- sonreí- solo que tendrás que esperar unos días para tenerlo.

Estoy confundida. ¿Qué puede ser para que tenga que esperar unos días? Bueno, no importa, puedo esperar.

Mamá: ahora, pide un deseo- acercó el pastel para soplar la vela.

:- cerré mis ojos-

Quiero ser feliz. Es lo único que pido. Mis padres están juntos y enamorados, me aman, y es lo único que quiero, que me amen. Espero que estén siempre a mi lado. Y ser felices los tres, como la familia que somos. Soplé la vela.

Padres:- aplaudieron y mi mamá dijo- bajemos, te preparé tu desayuno especial.

Papá:- cargándome en sus brazos- vamos, princesa.- tomé mi nueva muñeca y así pasé mi cumpleaños, feliz. 

Una semana después, yo dormía tranquila, soñando con un lindo bosque. Allá en las montañas estaba un arcoíris, y un pony se acercó a mí para acariciarlo. Cuando lo hice, me subió en él, y paseamos por todo el bosque, se detuvo en un lago muy bonito, con flores alrededor, y bajé para tocar el agua. Alguien movió mi hombro.me sacudieron más y… desperté.

Mamá: cielo, vístete, nos iremos en unos minutos. – preparó mi ropa.

:- a dónde vamos?

Papá:- desde su habitación- a tu regalo.

Sonreí, aunque no sabía cuál sería mi regalo para tener que ir en auto tan temprano. No importa, me visto yo sola. Abrocho mis zapatos y mi abrigo. Mi mamá me ayuda a peinarme, haciendo una media coleta. Estoy lista. Bajamos las escaleras y mi papá nos espera en la puerta. Me da la mano y caminamos al auto. Me abre la puerta y abrocha mi cinturón de seguridad, mi madre ya está dentro, entonces él entra también y comienza a conducir. Yo solo veo casas pasar y sé que esto será aburrido, además, aún tenía sueño, pero no quiero dormir.

Mamá: Querida, toma una siesta. Te despertaré cuando lleguemos- sonrió

No reclamé y me quedé dormida. Volví a soñar con el lago. Pero ahora había alguien ahí. Un muchacho, con su cabello raro. Me dio su mano y nos sentamos cerca de las flores. Entonces él cortó una y la puso en mi nariz, haciéndome cosquillas, rió conmigo y después… mi mamá me volvió a despertar.

Mamá:- con alegría- llegamos!

Detrás de ella, había una feria, con una rueda gigante. Ya sé dónde estamos! Es la feria de Blackpool!  Mis papás me habían prometido ir desde hace muchísimo tiempo. El regalo era perfecto!

:- mis ojos se iluminaban- podemos entrar ya?!- no podía esperar más tiempo, ya quiero subirme a todos los juegos!

Papá: te gusta tu regalo?

:- claro que sí! Me encanta! Es el mejor regalo de la vida!

Mamá: aprovechemos el tiempo y entremos!

Miré a mis papás y vi que también estaban emocionados por ir. Cada uno tomo mi mano y así entramos. Esto era genial! Ya había soñado esto, hace mucho tiempo, antes de empezar con los sueños del lago. Pero esto no era un sueño! De verdad estoy en Blackpool!

Comienzo a subirme a todos los juegos que hay, bueno, los que son para niños pequeños como yo. Subo al carrusel, y mis papás no dejan de tomarme fotos. Caminábamos por la feria, y ellos esperaban a que escogiera un nuevo juego, miré y vi un hermoso pony, igual al de mi sueño, pero estaba en un juego para personas grandes. Le pedí a mi padre que lo ganara por mí, y lo ganó! Cuando me lo dio, le di un gran abrazo y un beso en la mejilla. Tomé al gran pony y seguimos caminando. Decidí que quería un algodón de azúcar y mi mamá iba a ir a comprarlo, pero le dije que yo quería ir, pues ya soy grande, ya tengo 4 años, y el puesto de algodón estaba muy cerca. No querían dejarme, pero al final dijeron que sí pero que me vigilarían. Mi papá me dio dinero y me pidió mi pony. Le dije que no, que quería llevarlo, entonces me dirigí al puesto de algodón. Había una larga fila delante de mí. Esperé mi turno.

Pasó mucho tiempo y aún no era mi turno. Solo faltaba una señora. Volteé para mirar a mis padres, pero no los vi, pues ya había más personas esperando. Atrás de mí estaba un niño, le sonreí.

:- Hola

Niño: hola- me sonrió.

:- cómo te llamas?

Niño: John, y tú?

:- Melly – así me llamaba mi mamá.

Nunca he tenido un amigo, conocía a muchos niños que iban a la cafetería de mi madre, pero ninguno era mi amigo. Tal vez él si quiera serlo.

:- Y tus papás? – avanzamos en la fila.

John: vine con mi papá, pero me dijo que tenía algo que hacer, así que me dio dinero para comprarme un algodón- sonrió.- ese pony de peluche es muy grande ¿no?

:- Sí, pero a mí me gusta.

John: es muy pesado?

:- No, no es nada pesado – lo acomodé bajo mi brazo.

John: te ayudo?

:- no, estoy bien, gracias.

Señora del algodón: es tu turno cariño.

La miré, pero no me hablaba a mí, sino a John. Mientras platicaba con él, me había salido de la fila. Había perdido mi turno.

John:- sonriendo- quiero dos algodones de azúcar.

Miré a la señora y después a él. Ella le entregó los algodones y él salió de la fila, contento. Me sentí triste, había esperado mucho tiempo para comprar uno pero es la regla: si te sales de la fila, pierdes tu turno. Quería llorar, así que abracé más fuerte al pony con mi cabeza baja volví al final de la fila para esperar otra vez mi turno. John me siguió mientras seguía comiendo de uno de sus algodones.

John: que haces?

:- perdí mi turno, tendré que volver a… - me ofreció  el otro algodón.

John: lo compré para ti – sonrió.

:- en serio? Gracias! – también sonreí y salí de la fila.

John: De nada… - se quedó callado mientras comíamos- oye! Quieres ver algo? – estaba tan emocionado que yo también me emocioné.

:- que cosa?- apenas lo conocía, y no estoy muy segura de…

John:- tomando mi mano y comenzando a caminar más rápido- vamos!

:- a dónde?!- yo no podía correr. Tenía a mi pony y a mi algodón en una mano, porque en la otra, John me agarraba con fuerza.

No me contestó, solo corrimos. Cuando nos detuvimos, había muchos niños como nosotros, pero ellos estaban con sus papás. Entonces me acordé que estaba perdida! Me separé de mis padres! Me perdí con John! Su padre también debe de estar asustado! Pero él no está preocupado. Me sonrió y caminamos hasta estar delante de todos los niños. Era una obra con marionetas! Apenas comenzaba, nos sentamos. Puse mi pony en mis piernas y comimos algodón mientras veíamos la función. Reímos mucho. Pero él nunca soltó mi mano.

X:- John! John!

John:- alarmándose- Oh! Es mi papá. Vamos.

:- Esta bien

Nos pusimos de pie y caminamos hacia un señor, al parecer el padre de John.

Papá de John: Aquí estas! Por qué te has ido así?! Deberías haber esperado.- me miró y sonrió.- hola pequeña, cómo te llamas?

:-tímidamente- Melly…

Papá de John: bueno Melly, yo me llamo Alfred, gusto en conocerte.

Tomó mi mano, haciendo que John la soltara por un momento y la besó como un caballero. Después la mano de John se volvió a unir a la mía.

Sr. Alfred: Lo sentimos Melly, pero debemos irnos.

John:-triste- regresamos a casa?

Sr. Alfred: No, aún no…- calló por un momento, sumergido en sus pensamientos, y después habló de nuevo- Iremos aun lugar especial, te gustaría?

John:-con sus ojos iluminados- claro que sí! Puede ir Melly?

Si quería ir, pero sabía que mis padres estarían preocupados, y no podía asustarlos más. Debía irme ya. Apenas iba a pronunciar palabra pero el padre de John me interrumpió…

Sr. Alfred: No puede, hijo, sus papás también estarán buscándola.- me miró- te ayudamos a encontrarlos Melly?- estaba a punto de contestar pero…

Mamá:- gritando- Melly! Oh por dios! donde estás mi bebé?!

:- Ya me tengo que ir, mis papás se molestarán mucho.

Sr. Alfred: Te acompañamos?

:-John me miró suplicante y me dirigí más a él al hablar- No, gracias, los encontraré yo.- sonreí pero Johnny me miró tristemente.

Sr. Alfred: de acuerdo, fue bueno conocerte pequeña Melly.- sonrió.

:- Igualmente. – miró mi rostro triste y después el de su hijo.

Sr. Alfred: Los dejaré despedirse.- y se alejó unos pasos de nosotros. Estaba claro que no nos perdería de vista de nuevo. Pero aun así, se giró dándonos la espalda.

John: Descuida, nos volveremos a ver algún día.

:- Eso espero- sonreí triste.

John: claro que sí! Lo prometo. Te buscaré cuando llegue a casa.

:- y yo te esperaré.

John: Lo prometes?

:- Lo prometo- dije, y lo hice con el corazón.

Extendí mi mano, para estrecharla con la suya, pero él me tomó por sorpresa. No me había esperado eso de su parte, pero sucedió. Se acercó lentamente a mi oído...

John: bien. Te veré después…

Y entonces, me besó. Un pequeño beso en la mejilla, pero eso sirvió para hacerme sonrojar a más no poder. Soltó por segunda y última vez mi mano, y se dirigió con su padre. Lo miré alejarse, pues aun no lograba recuperarme de aquella escena. Justo antes de perderlo de vista, se giró a mí, sacudió su mano y articuló con sus labios… lo prometo. Eso fue lo último que supe de él…

Papá:- gritando- Melody! Melody!

Casi había olvidado que estaba perdida, pero no podía moverme, estaba consternada. Necesité varios minutos para salir de mi ensoñación. Fue hasta entonces que comencé a buscar a mis padres. Sabía que me regañarían cuando me encontraran. A lo lejos, miré a mi padre, que buscaba desesperado entre la gente. Corrí, corrí tan fuerte como mi algodón a medio comer y mi pony me lo permitían. Justo antes de llegar, mi madre me encontró con la mirada y avanzó desesperada entre la gente. Estaba llorando.

Mamá:-abrazándome fuerte- Mi bebé! Jamás quiero que me hagas esto de nuevo, escuchaste?

:- Si, lo prometo. Siento haberme ido así, pero quería ver las marionetas.

Papá:-llegando a nosotras- Pequeña! Porque te fuiste así?! Creí que te había perdido para siempre!

Mis papás lloraban, estaban tan mal que terminé llorando yo también. No podía verlos así, y todo por mi culpa. Nunca lo volvería a hacer. Jamás.

:- No lo haré de nuevo!

Papá: tranquila. Ya estas con nosotros. Es hora de irnos.

Levanté mi cabeza aprisa y me separé de ellos. Aun no me quería ir. Quedaban muchos juegos a los que subir.

:- No! Por favor. Todavía no terminamos de subir a los juegos. Recuerda que lo prometiste!

Papá: eso fue antes de que me sacarás el susto más grande de mi vida! … escucha, nunca lo había hecho, y créeme cuando te digo que me duele más a mí que a ti, pero esto será como… un castigo… por desobedecer.

:- mis ojos se tornaron llorosos y mis labios temblaban, mi voz se quebró- está bien.

Mamá: de verdad lo sentimos, cielo, pero será mejor irnos ahora.

:- lo sé… nos vamos?- no me respondieron, entonces tomé la mano de mi madre y caminé hacia la salida.

Sabía que tendría que aprender a no hacerlo de nuevo, pero el castigo me dolió, aun así me gustó conocer a un nuevo amigo. Llegamos al auto.

Papá:-abriendo la puerta del auto- pequeña…- dijo con su voz triste.

:- Lo entiendo, debo aprender mi lección. No estoy enojada.

Papá:- suspirando de alivio- te quiero, y mucho, lo sabes, verdad?

:- asentí- yo también te quiero mucho- lo abracé fuertemente.

Acomodé a mi pony al lado mío, después mi padre puso mi cinturón de seguridad y cerró la puerta. Cuando entró él, arranco el auto, y yo miré atrás, despidiéndome del mejor regalo que había tenido, y susurrando mentalmente un hasta luego Johnny. 
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Hola gente lectora! :D sé que me tardé en publicar el primer capítulo y prometí hacerlo pronto así que lo siento mucho! solo espero que no se defrauden. Trataré de publicar lo más pronto posible, lo prometo! :B las quiero! :3
 
P.D. si de verdad creen que este fic sea bueno, recomiendenlo, por favor. Intentaré harcerlo lo mejor posible ^-^