-Siempre recordamos el primer día, ya sea por motivos buenos o malos, y yo... lo recuerdo por una razón en especial...
Julio, 1947...
Había pasado un año.Y jamás volví a verlo.
Me encontraba dibujando en mi habitación, mientras mi padre tenía visita en el living, tarareaba la canción de cuna que apenas hace poco mi madre dejó de cantarme. Distraidamente fui trazando una hoja con mis crayones, y sin darme cuenta, terminé dibujando al pequeño mirlo que se encontraba en la ventana de mi habitación y firmé el dibujo en la esquina derecha inferior.
Minutos después, mi madre tocó a mi puerta, avisando que la visita se había marchado,y observando con especial atención mi "obra de arte".
Mamá: Te gusta dibujar, cielo?
:- Sí, mucho- bajé la mirada- aunque no lo haga bien- reí.
Mamá: te gustaría acompañarme a un lugar en donde hay cientos de dibujos?
:- sonreí - claro!
Mamá: de acuerdo, pero ahora, vamos! hay algo que debemos hablar, tu padre y yo, contigo.
Asentí.Ella adelanta su camino mientras yo limpio y guardo. Una vez que lo he dejado todo en mi pequeña mesa de noche, me dispongo a seguir a mi madre.No sin antes mirar aquel dibujo que tanto me hace sonreír, y que ahora estaba en mi pared como un agradable regalo.Dibujo que John entregó en mis manos el día que lo vi en casa de los Kingsley. Y no es nada más ni nada menos que uno de mí, sosteniendo a mi pony y al algodón de azúcar. Tenía cierto punto cómico, pero era bueno, muy bueno.
Esa tarde recibimos visitas por parte de los Kingsley. Keyla, aquella niña que tan dulcemente había aceptado ser mi mejor amiga, llegaba con una gran sonrisa.
Nos reunimos en el living. Aquella charla tan importante con mis padres, el tío Adam y la tía Sarah era sobre nuestros estudios, que, según dijeron, comenzarían dentro de pocos días. Esta noticia cayó alarmante para mí en un principio, aunque no para Key, pero después de unos minutos, no podía estar más impaciente por comenzar pues ella y yo compartiriamos curso en la misma escuela. Creo que eso fue lo que evitó que corriera a mi habitación y me escondiera debajo de la cama.
Ver a mi amiga así me hizo darme cuenta de que no me gustaba verla mal. Y entonces recordé aquel día...
La tía Sarah y ella habían llegado a tomar el té a casa, días después de nuestra visita, pero no me dirigía la palabra y en su rostro había señales de lágrimas. Preocupada, intentaba descubrir que le ocurría. Amablemente la invité a mi habitación a jugar pero ella desvió su mirada hacia otro lado. Triste, di media vuelta y subí sola. Minutos después llegó, y sin decir palabra, observó aquel dibujo que ese tierno niño había hecho para encontrarme. Suspiró con resignación y preguntó quien me lo había dado. Yo, feliz de que me hablara de nuevo, le conté todo, desde la feria en Blackpool hasta el encuentro en la acera de su casa. Ella escuchó atentamente, haciendo pequeños comentarios, pero su triste mirada aun no desaparecía. Cunado terminé, comenzó a contarme otra historia sobre ella y un niño que había llegado a un par cuadras más de su casa. Su nombre era John. Sorprendida escuché lo que me decía. A ella le gustaba John, esa fue la causa de que aquel día, en su casa, estuviera tan callada. Me dolió saber que ese silencio fue por mi culpa, así que le pedí una disculpa, y al parecer, todo se arregló.
Desde ese día no hemos vuelto a pelear, ni hemos mencionado a John, aunque yo no lo había olvidado por completo...
Me desperté demasiado temprano aquel día, algo en mi pecho no me permitía descansar más, me emocionaba el hecho de que sería mi primer día en Stockton Wood Road Primary School. Corrí a la habitación de mis padres, abrí su puerta y subí a su cama mientras comenzaba a saltar en ella.
:-Despierten, por favor! Es mi primer día!- no se movían así que, me acerqué a ellos y besé sus mejillas- despierten...- lentamente abrieron los ojos.
Papá: Vaya! su primer día de clases. Mi preciosa niña ya es grande- sonrío triste y mi mamá acarició su cabello.
Mamá: Algún día tienen que crecer- me miró y sonrió con alegría- vamos a vestirte para que vayas de lo más linda, querida!
:- está bien...- bajé de la cama con cuidado y mi mamá me ofreció su mano.
Cuando llegamos a mi habitación tomó mi uniforme, prolijamente planchado, y me ayudó a vestirme. Dejó mi cabello suelto, pero colocó un lindo listón rojo en él.
Mamá: Iré a preparar el desayuno, linda. Termina de ponerte los zapatos y baja pronto. No quiero que llegues tarde.- acarició mi mejilla y después de besar mi frente, salió de mi habitación.
Llegué a la cocina y en la mesa estaba mi cereal favorito, junto con un vaso de jugo.
Papá: ven a desayunar, pequeña. Tienes que estar fuerte hoy.
Mi madre se sentó junto a nosotros y desayunamos. Después de terminar, subí a cepillarme los dientes. Cuando bajé, mis padres me esperaban en la puerta. Me acerqué y mi madre me colocó el abrigo. Después papá puso mi pequeña mochila en mis hombros y tomándome de la mano, salimos de casa para subir al auto. Me puse el cinturón,al igual que mis padres, y nos dirigimos al colegio.
Al llegar a la entrada vimos cómo, de un auto continuo al nuestros, bajaba Keyla. Sonreí, pues, estaba feliz de que conocería a alguien al menos en este día. Ella corrió hacia mí y nos abrazamos cómo si no nos hubiéramos visto en semanas, y en realidad así era, ya que, había ido a visitar a su familia en Australia. Estábamos sonrientes y con la emoción en el rostro.
Tío Adam: Buenos Días, Steven- estrechó su mano- hola Clair- besó la de ella y mis padres saludaban de la misma forma.
Mamá: Oh, Sarah. No te llena de emoción todo esto?- tenía lágrimas a punto de caer por sus mejillas.
Tía Sarah: Claro que sí! por la mañana no paraba de llorar mientras ayudaba a vestirla.
Tío Adam: será bastante raro no tenerla durante unas horas. Todo lo hacemos juntos, pero ahora, eso es menos posible.- miró a mi padre.
Papá: Lo sé, querido amigo, pero debemos aceptar lo que pasa- nos miró a Keyla y a mí- y lo que pasa es que nuestras niñas están creciendo.- sonrío.
Todos: Lamentablemente- rieron de sí mismos. Sonó el timbre que indicaba el comienzo de nuestra nueva etapa, en la que, diéramos todo de nosotras para construir el mejor de los futuros.
Cada una se dirigió con sus padres. Al llegar con ellos sonreí ampliamente y los abracé. Los extrañaría, claro, pero tal como ellos lo dicen, teníamos que tomar nuestro propio camino. Y ese, comenzaba ahora. Miré a Keyla y suspiré. Ella lloraba suavemente pero sonreía. Sabía que pensaba lo mismo que yo.
:-acercándome- juntas?
Keyla: Siempre.
Caminamos mientras otros niños nos veían. Key estaba algo nerviosa pero yo me encontraba bastante bien. Llamaron a los niños de primer ingreso al patio principal. Después, uno a uno, nos fueron nombrando para asignarnos un aula. Dijeron mi nombre y , abrazando fuertemente a Keyla, con paso seguro caminé hacia mis nuevos compañeros que ya esperaban ansiosos. Minutos después, veía como ella se ponía nerviosa y me miraba. Intentaba calmarla, pero yo también estaba preocupada, era tan tímida que hasta su posición lo demostraba. La llamaron, y asustada, me miró. Cerré los ojos, rogando por un milagro. Entonces el director dijo: " Aula C". Su mirada se iluminó y, corriendo, se acercó a mí y me abrazó. Esa era mi aula.
La mañana pasó, y nosotras, ya teníamos nuevas amigas. Una de ellas, Beatrice, fue la primera a la que conocimos. Era bastante simpática y ayudó a Keyla a ser más abierta con las personas. Sin duda, una de las mejores personas que he conocido a lo largo de mi vida.
Los meses pasaron y los cambios también. En pocas semanas ya teníamos más conocimiento sobre la vida. Llevábamos una clase especial, que era mi favorita, pues, siempre nos llevaban al jardín y nos daban la lección al aire libre. Después de las instrucciones nos hacían dibujar algo relacionado con el tema visto, y eso era lo que más me encantaba.
En una ocasión, llevaron a dos grupos a la misma hora al jardín.Uno contiguo al otro, y a nosotras nos tocó justo en la línea invisible que los dividía. Keyla y yo nos encontrábamos en la fila media del grupo, mientras que Beatrice, que ya era como otra hermana más, se encontraba dos filas más adelante. Nos encontrábamos dibujando la parte posterior del colegio, ya que, en pocos días sería el aniversario de su fundación y toda la escuela mostraría sus obras en una exposición. Keyla, dándome un pequeño codazo, me señaló a Beatrice, que platicaba alegremente con un niño mientras ambos intentaban concentrarse en su trabajo, sólo pude sonreí a esto, y escuché como mi amiga rió.
Ese día, minutos antes de la salida, nos acercamos a platicar y sacamos el tema de la hora de arte. Beatrice se sonrojó al mencionarlo pues, ahora Key y yo sabíamos la razón por la que no estuvo con nosotros en el receso. Ella tenía novio. Aquel pequeño ,con el que había estado conversando un par de horas atrás, era ahora su novio. Eso nos hizo reír a las tres hasta la hora de salida.
Lo mejor que me pudo pasar cuando era pequeña fue conocer a esas personas que me hacían sonreír todo el tiempo. Sin duda alguna, Beatrice había formado parte de ese grupo al que clasifico como "los jamás olvidados". Ella es la razón de que recuerde mi primer día con una sonrisa siempre.
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Hola chicas! ^-^ Aquí estoy yo con otro de mis tiernos capítulos xD sé que probablemente ya se cansaron de leer esto .___. pero el lado bueno es que sólo tendrán que soportarme otro capi más así y después se vendrá un pequeño... drama? si! drama! :D bueno, esta semana tengo un examen muuuuy importante y tenía planeado subir el otro cap. (casi terminado) el viernes, pero el estudio absorbe mi tiempo y me es imposible publicarlo esta semana. Así que decidí hacerles una promesa :O ... publicaré la próxima semana, sin falta. Les prometo dar todo de mí para que lo disfruten! les juró que lo siento mucho! que estén bien! ^-^
Con Cariño,
Cynthia Lennon x3

o: Cynthia Harrison *o* Me Encanta Tu Forma Creatiiva de Escribir... Excélente Cápitulo
ResponderEliminar¬¬ quien es Beatrice! e.é juuuummm ¬o¬ pero aparte de eso.. Es lindo aamm demaciado para mi gusto -.- jajaja no te creas ^^ ñehehe me gusta!! \.w./
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